El hecho de llevar un Diario de nuestra experiencia docente implica poner en práctica un método de desarrollo profesional permanente y un proceso donde podemos resaltar momentos y fases relativamente diferentes.
En un primer momento el diario ha de propiciar fundamentalmente el desarrollo de la capacidad de descripción de la dinámica del aula por parte del maestro titular a través del relato de los distintos acontecimientos y situaciones cotidianas. Podemos comenzar simplemente registrando aquellas impresiones que como una película se nos quedan después de terminar
El análisis de estas primeras descripciones puede orientarse a identificar y aislar los diferentes elementos que las configuran conductas del profesor, conductas de los alumnos, acontecimientos "académicos", acontecimientos más relacionados con la dinámica, elementos organizativos, etc., buscando establecer relaciones entre los mismos, formulando para ello preguntas problematiza doras que respondan a preocupaciones reales que tenemos, por ejemplo:
¿Qué conductas suelen manifestar los alumnos cuando se proponen determinados tipos de actividades? cuándo el profesor mantiene un determinado comportamiento, ¿cuál es la respuesta de los alumnos?; si el espacio de la clase está organizado de una forma determinada, ¿cómo ha influido en el desarrollo de las actividades?, etc. Así de un mayor nivel de generalidad, se puede ir pasando, paso a paso a una visión más analítica y profunda de la realidad a medida que se van categorizando y clasificando los diversos acontecimientos y situaciones recogidas en el diario.
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